El amor no se deja angañar por las trampas del tiempo.
Aunque los labios y mejillas rosados al alcance de su curvada hoz lleguen...
El amor no se altera con sus breves horas y semanas, sino que lo resiste incluso hasta el filo del juicio.
Si esto es falso y me lo demuestran, nunca escribí, ni ningún hombre nunca amo.
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